Tips para el uso correcto de los clavos

Los clavos son unos de los materiales más comunes y utilizados en diversos procesos de construcción,  pero no solo se limitan a esta área, también pueden ser usados en la carpintería, el hogar, la industria o incluso la minería.

En este artículo te compartimos algunos consejos y tips para el uso correcto de clavos en procesos de construcción: 

Elige los clavos adecuados para cada procedimiento

En los clavos hechos con alambre de acero existen diversos calibres y largos para cada tipo de procedimiento o uso, se sugiere utilizar el largo adecuado, además el grosor interviene en el tipo de material que se va a utilizar.

Identifica los clavos hechos con alambre de acero

Los clavos fabricados con alambre de acero tienen bajo carbón, esto les permite tener una resistencia adecuada para ser utilizados en diversos materiales que van desde concreto hasta la madera.

No reutilizar clavos dañados

En ocasiones, un mal ejercicio de clavado puede doblar o dañar los clavos, estos una vez que se han doblado han perdido en gran medida su fortaleza y no se sugiere “enderezarlos” para ser reutilizados, pues la calidad y dureza no serían las mismas.

Utiliza clavos reforzados

Los clavos con refuerzo en la parte posterior (cabeza plana) facilitan su instalación y añaden un extra de fortaleza, brindando un soporte desde el exterior de la estructura.

Seguridad en el uso de clavos y martillos

Te compartimos algunos tips para el clavar de forma correcta y segura:

  • Inspecciona el material antes de utilizarlo, es mejor que se encuentre limpio, sin restos de polvo o grietas.
  • Revisa el martillo antes de utilizarlo, asegúrate que todas sus partes se encuentren bien fijas y que no estén flojas o sueltas, especialmente la cabeza del martillo.
  • Usa clavos de alambre de acero de calidad. Conoce nuestro portafolio de productos aquí.
  • Usa lentes de seguridad.
  • Asegúrate de estar clavando en un lugar donde puedas balancear libremente el martillo sin golpear o tirar nada alrededor.
  • Sujeta el martillo con firmeza desde la parte baja del mango, nunca desde la cabeza.
  • Alinea el martillo con el objeto y el clavo.
  • Sostén el clavo con el dedo índice y pulgar de la mano que no estés usando para sujetar el martillo, los primeros golpes deben ser suaves para fijar el clavo en la superficie, una vez que esté fijo, retira los dedos y aumenta la potencia de los golpes.
  • No es necesario clavar con mucha fuerza o golpes duros, esto puede dañar la superficie o doblar los clavos.