Doblar, girar, amarrar. En una obra, estos movimientos se repiten una y otra vez. Pero ¿qué hace que un alambre de acero sea tan fácil de trabajar?
La respuesta está en el recocido: un tratamiento con calor que transforma sus propiedades. Así ocurre:
Del acero al amarre, paso a paso
- Primero, toma forma. El alambrón pasa por un proceso llamado trefilado: se hace pasar por orificios cada vez más pequeños hasta obtener el diámetro deseado.
- Después, entra el calor. El alambre se lleva a un horno y se calienta de manera controlada, sin fundirse.
- Finalmente, se enfría lentamente. Esta etapa permite obtener un material más suave y fácil de doblar o anudar.
¿Qué cambia para quien lo utiliza?
Esa facilidad de manejo explica por qué el alambre recocido, también conocido como alambre dulce, se utiliza para realizar amarres en construcción.
Su flexibilidad permite adaptarlo a las uniones y sujetar las barras de refuerzo durante el armado. Un gesto pequeño que se repite en elementos como columnas, losas y zapatas.
Detrás de cada amarre hay un proceso que empieza mucho antes de llegar a la obra.
¿Buscas alambre para construcción? Conoce el alambre recocido de Aceros Turia Colombia y consulta sus especificaciones para tu proyecto.
